PISA 2025: Qué revela el informe sobre los estudiantes de España
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PISA 2025: Qué revela el informe sobre los estudiantes de España

El alumnado español obtiene resultados por debajo de la media de la OCDE en ciencias, matemáticas y lectura, mientras que la resolución computacional de problemas se sitúa prácticamente en el promedio internacional. El informe también dibuja un escenario complejo: aumentan las dificultades de rendimiento respecto a 2015, persisten carencias de personal en los centros, el uso de inteligencia artificial ya forma parte de la vida académica de una mayoría de estudiantes y, al mismo tiempo, el sentimiento de pertenencia a la escuela es especialmente elevado.

Un diagnóstico que va más allá de las notas

PISA no es un examen escolar convencional. La evaluación de la OCDE mide hasta qué punto los estudiantes de alrededor de 15 años pueden utilizar sus conocimientos para resolver problemas, interpretar información, pensar críticamente y desenvolverse ante situaciones nuevas. En 2025 el estudio incorporó, además de ciencias, matemáticas y lectura, una evaluación específica de resolución computacional de problemas, con especial atención a la capacidad de aprender y resolver problemas utilizando herramientas y prácticas computacionales.

España participa en PISA desde el año 2000. En la edición de 2025 participaron 29.967 estudiantes de 956 centros, una muestra que representa aproximadamente a 459.800 jóvenes de 15 años, equivalente al 88% de la población total estimada de esa edad. Los participantes tenían entre 15 años y 3 meses y 16 años y 2 meses y habían completado al menos seis años de escolarización formal. [1]

La lectura general de los resultados no es especialmente favorable. La OCDE señala que el rendimiento español en 2025 fue inferior al registrado en 2015 en las tres materias principales y se situó entre los niveles más bajos observados hasta ahora en España. Entre 2022 y 2025, además, matemáticas y lectura descendieron, mientras que ciencias se mantuvo aproximadamente estable.

Resultados PISA 2025 en España

 

En ciencias, la diferencia entre España y la media de la OCDE es relativamente reducida: cinco puntos. En matemáticas es de seis puntos, pero en lectura alcanza diez. La fotografía cambia radicalmente cuando se observa la evolución temporal: España acumula un deterioro importante desde 2015, pese a que la brecha entre los estudiantes con mejores y peores resultados no experimentó cambios estadísticamente significativos entre 2022 y 2025. [1]

En ciencias, España obtuvo 477 puntos y la variación respecto a 2022 fue de –7 puntos, aunque el cambio no fue estadísticamente significativo. El 24,4% del alumnado se encuentra por debajo del nivel básico de competencia, mientras que el 4,2% alcanza los niveles superiores 5 o 6. La distancia entre el 10% de estudiantes con mejores resultados y el 10% con peores resultados es de 244 puntos. [2]

En matemáticas, la puntuación media fue de 457 puntos, con una caída de 16 puntos respecto a 2022. El 67% del alumnado alcanza al menos el nivel 2, considerado el umbral básico de competencia. Eso significa que puede interpretar y reconocer cómo representar matemáticamente una situación sencilla sin necesidad de recibir instrucciones directas. Sin embargo, solamente alrededor del 4% se sitúa en los niveles 5 o 6, frente al 8% de media de la OCDE.

La lectura presenta uno de los datos más preocupantes. España obtiene 451 puntos, diez menos que la media de la OCDE y 23 puntos menos que en 2022. El 68% del alumnado alcanza al menos el nivel 2, frente al 69% de media internacional, pero únicamente el 2% alcanza el nivel 5 o superior, frente al 6% de la OCDE. Los estudiantes que llegan a esos niveles superiores son capaces de comprender textos largos, interpretar conceptos abstractos o contraintuitivos y distinguir entre hechos y opiniones utilizando información implícita.

En resolución computacional de problemas, sin embargo, España presenta una situación diferente: 499 puntos, prácticamente idénticos a los 500 puntos de media de la OCDE. Además, el 57,5% del alumnado obtiene un rendimiento mejor del esperado en función de su rendimiento en ciencias, frente al 56,3% internacional.

El retroceso desde 2015 es el dato que más debería preocupar

La evolución temporal permite entender mejor la situación. Según la OCDE, los resultados españoles de 2025 son inferiores a los de 2015 en ciencias, matemáticas y lectura y se encuentran entre los más bajos de la serie histórica del país. Además, en comparación con 2015, la proporción de estudiantes que no alcanza el nivel 2 aumentó en 11 puntos porcentuales en matemáticas, 15 puntos en lectura y 6 puntos en ciencias.

Eso significa que el problema no se limita a que España esté ligeramente por debajo de la OCDE en un determinado ejercicio. Hay una cuestión de evolución del aprendizaje. La caída es especialmente acusada en lectura y matemáticas.

La propia OCDE sitúa estos datos en un contexto internacional complicado: PISA 2025 registró los promedios más bajos de la OCDE observados hasta ahora en lectura y matemáticas, mientras que ciencias mostró una mayor estabilidad. Por tanto, el deterioro español se produce dentro de una crisis educativa internacional, pero eso no elimina los problemas específicos del sistema español.

La brecha social existe, pero es menor que en el promedio de la OCDE

Uno de los elementos más interesantes del informe aparece al analizar el nivel socioeconómico.

El 44% de los estudiantes españoles se encontraba en el cuartil internacional superior de nivel económico, social y cultural, el grupo de mayor ventaja socioeconómica. Este alumnado obtuvo una media de 509 puntos en ciencias.

Dentro de España, los estudiantes pertenecientes al 25% con mayor nivel socioeconómico superaron en ciencias en 71 puntos a los pertenecientes al 25% con menor nivel. La diferencia media de la OCDE es mayor: 85 puntos. En este sentido, España presenta una brecha social asociada al rendimiento inferior a la media de los países de la OCDE.

El nivel socioeconómico explicó aproximadamente el 9% de la variación del rendimiento en ciencias en España, frente al 12% de media en la OCDE. La situación no implica que el contexto familiar no importe; significa que explica una proporción menor de las diferencias internas de rendimiento que en el conjunto de la OCDE.

Hay, además, un indicador positivo: el 13% de los estudiantes españoles socioeconómicamente desfavorecidos consiguió situarse en el cuarto superior del rendimiento científico de su propio país. La OCDE considera a estos alumnos académicamente resilientes. El promedio internacional es del 12%.

Curiosidad y perseverancia: los estudiantes muestran más fortalezas de las que sugieren sus notas

Los resultados de rendimiento contrastan con algunas actitudes declaradas por los propios jóvenes. El 72% de los estudiantes españoles afirma sentir curiosidad por muchas cosas, muy cerca del 73% de la OCDE. A su vez, 68% declara que hace un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil, frente al 60% internacional. Solo el 18% considera que la escuela ha sido una pérdida de tiempo, frente al 24% de media de la OCDE.

La comparación con 2022, no obstante, introduce una advertencia. La proporción de estudiantes curiosos cayó 3,2 puntos porcentuales y la de quienes declaran realizar un esfuerzo adicional ante las dificultades descendió 3,3 puntos. La percepción de que la escuela es una pérdida de tiempo permaneció estable.

Estas actitudes tienen relación con el rendimiento. Una unidad adicional en el índice de curiosidad se asocia en España con 20 puntos más en ciencias, después de controlar el perfil socioeconómico. En perseverancia, la diferencia asociada es de 11 puntos y valorar positivamente la escuela se relaciona con 25 puntos más en ciencias.

El tablero de indicadores de PISA añade valores de índice para España de 0,13 en curiosidad, 0,28 en perseverancia, 0,22 en fijación de objetivos, 0,08 en búsqueda de ayuda, 0,05 en creencias sobre la naturaleza de la ciencia y 0,10 en adaptabilidad cognitiva. Estos índices están centrados respecto a la media internacional, por lo que no deben interpretarse como porcentajes.

En autorregulación, aproximadamente el 43% de los estudiantes dice planificar frecuentemente su forma de estudiar y el 62% se hace preguntas sobre el material para comprobar que lo ha entendido. Además, el 78% pide ayuda a los profesores cuando la necesita y el 84% recurre a sus compañeros cuando no comprende algo. La búsqueda de ayuda está asociada a una diferencia de 7 puntos en ciencias. [1]

Una paradoja del sistema: los alumnos se sienten bien en la escuela, pero los recursos preocupan

España destaca especialmente por el sentimiento de pertenencia escolar. El 89,5% del alumnado afirma sentirse perteneciente a su centro; el 84,5% señala que hace amigos fácilmente y el 88% cree que sus compañeros le aprecian. El índice de pertenencia alcanza 0,46 y figura entre los valores más altos de los países participantes.

El indicador de seguridad también es favorable: España obtiene 0,58 en el índice correspondiente. El propio perfil de la OCDE sitúa el sentimiento de seguridad de los estudiantes españoles entre los relativamente más altos.

Sin embargo, cuando se analiza la capacidad de los centros para enseñar aparece otra realidad. El 49% de los estudiantes estaba matriculado en centros cuyos directores consideraban que la falta de profesorado dificultaba la enseñanza al menos en cierta medida. En 2022 era el 41%. Más llamativo todavía es el 72% afectado por una percepción de falta de personal de apoyo, frente al 39% de media de la OCDE.

También se detectan problemas materiales: el 26% del alumnado está en centros donde la falta de materiales educativos dificulta la enseñanza y el 44% en centros donde se perciben carencias de infraestructura física. En 2022 esas cifras eran del 20% y el 34%, respectivamente.

España entra de lleno en la era de la inteligencia artificial

Uno de los datos más reveladores de PISA 2025 es el uso de IA generativa.

El 54% de los estudiantes españoles declara utilizar chatbots de IA para ayudarles a aprender al menos una vez por semana. El porcentaje es claramente superior al promedio de la OCDE, del 46%. El 42% utiliza IA para realizar una investigación preliminar sobre un tema nuevo, el 40% para resumir textos y el 33% para redactar trabajos. Solo el 8% afirma no utilizar nunca o casi nunca chatbots de IA en las tareas escolares analizadas. [1]

El dato más relevante no es simplemente que los estudiantes utilicen IA, sino que comienza a aparecer una dimensión de alfabetización crítica. Aproximadamente el 60% declara aprender en clase a evaluar la calidad de la información generada por IA; el Education GPS cifra el indicador en 59,5%.

El uso de tecnología, sin embargo, tiene una cara problemática. Los estudiantes españoles declaran utilizar dispositivos digitales 1,4 horas diarias para actividades de aprendizaje en el centro y 0,7 horas para ocio. El 29% señala que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos durante la mayoría o todas las clases de ciencias. En España, quienes reportan esa distracción obtienen 16 puntos menos en ciencias que quienes no la reportan, una diferencia superior a la media de la OCDE, de 11 puntos.

La respuesta de los centros parece clara: el 86% del alumnado está escolarizado en centros donde no se permite utilizar teléfonos móviles en las instalaciones, frente al 49% de promedio OCDE. En 2022 la cifra española era del 67%. Además, el **91%** de los estudiantes está en centros con directrices específicas sobre el uso de dispositivos digitales por materias y el 78,2% está en centros que combinan prohibición de móviles y directrices específicas.

Acoso escolar: menos que la media internacional, pero con señales preocupantes

El 14% de los estudiantes españoles declara haber sufrido al menos una forma de acoso varias veces al mes o más, frente al 20% de media de la OCDE. Aun así, la incidencia aumentó entre 2022 y 2025, después de haber descendido en España entre 2018 y 2022.

En ciberacoso, el 2% afirma que se publicó en internet información perturbadora sobre ellos sin su consentimiento varias veces al mes durante el año anterior a la prueba, frente al 3% de la OCDE.

El tablero de PISA sitúa en torno al 60% la proporción de estudiantes que nunca o casi nunca han sufrido las formas de acoso incluidas en el indicador de ausencia de bullying.

El profesorado recibe una valoración relativamente positiva, pero el clima de aula no está resuelto

El 74% de los estudiantes afirma que, en la mayoría de las clases de ciencias, el profesor muestra interés por el aprendizaje de cada alumno. El 67% dice que el docente continúa explicando hasta que los estudiantes entienden y el 71% que proporciona ayuda adicional cuando hace falta.

En 2015 los datos correspondientes eran 76%, 72% y 70%. Por ello, la OCDE concluye que el apoyo del profesorado no experimentó una mejora estadísticamente significativa durante el periodo. En cambio, el clima disciplinario sí mejoró.

Aun así, el aula continúa teniendo problemas: el 16% señala que no puede trabajar bien en la mayoría o todas las clases, el 39% afirma que el ruido y el desorden interrumpen las clases de ciencias y el 30% dice que los compañeros no escuchan al profesor.

Menor implicación familiar y más absentismo

Otro de los cambios significativos está en el vínculo entre familia y escuela. En 2025, el 69% de los estudiantes afirma que sus padres o tutores les preguntan al menos semanalmente qué han hecho en el colegio, frente al 77% en 2022. El 50% mantiene conversaciones semanales sobre problemas que puede tener en la escuela; en 2022 era el 60%.

En asistencia, el 34% declara haberse saltado al menos un día de escuela durante las dos semanas anteriores a la prueba y otro 34% haber faltado al menos a una clase. El 45% llegó tarde al centro. En 2022 los valores eran 28%, 29% y 40%, respectivamente. En 2018 habían sido 30%, 36% y 44%.

Una generación preocupada por el medio ambiente

En ciencias medioambientales, el 76% de los estudiantes españoles alcanza al menos el nivel básico 2, ligeramente por encima de la media OCDE del 74%.

Las actitudes también son favorables: 80% cree que puede contribuir positivamente al medio ambiente, 82% cree que la acción colectiva puede afrontar los problemas ambientales y 65% afirma saber trabajar con otras personas para generar un impacto positivo. Además, el 67% está interesado en contribuir a la protección ambiental en su futuro empleo.

El 56% ha hablado con amigos o familiares sobre cómo generar un impacto ambiental positivo y el 50% afirma tomar decisiones de compra basadas en la sostenibilidad de los productos.

La gran lectura de PISA 2025 para España

Los datos dibujan un panorama mucho más complejo que la simple posición de España en una clasificación internacional.

Hay debilidad en el rendimiento académico, especialmente en lectura y matemáticas, y un retroceso importante respecto a 2015. Hay menos alumnos en los niveles inferiores de competencia en comparación con otros sistemas que presentan grandes bolsas de bajo rendimiento, pero también un porcentaje reducido de estudiantes en los niveles de excelencia, particularmente en matemáticas y lectura.

A la vez, aparecen fortalezas importantes. Los estudiantes españoles muestran un elevado sentimiento de pertenencia, buenos niveles de seguridad percibida, una disposición relativamente alta a pedir ayuda y niveles de curiosidad y perseverancia superiores a la media internacional en algunos indicadores. La brecha socioeconómica en ciencias es, además, menor que la observada en promedio en la OCDE.

La digitalización abre otro frente. España no está ante estudiantes que todavía estén entrando en contacto con la IA: más de la mitad ya usa chatbots semanalmente para aprender. El desafío educativo pasa, por tanto, de enseñar a utilizar herramientas digitales a enseñar a utilizarlas críticamente: verificar información, evaluar resultados, comprender sus límites y evitar que la tecnología sustituya procesos cognitivos fundamentales.

Finalmente, hay una cuestión metodológica que debe tenerse muy presente. La OCDE advierte de que las exclusiones de estudiantes en España aumentaron hasta el 7,9% en 2025, impulsadas especialmente por incrementos dentro de los centros en Cataluña —del 5,6% al 23,2%— y Murcia —del 4,1% al 12,7%—. Aunque los resultados españoles pueden compararse con otros países y con ciclos anteriores, Cataluña no se presenta por separado y la OCDE señala que niveles elevados de exclusión pueden producir un **sesgo al alza** en los resultados.

Cuadro final: la radiografía de los estudiantes españoles

Infografía PISA 2025: España en cifras

Fuente principal: OECD, PISA 2025 Results (Volume I): Spain, publicado el 8 de septiembre de 2026; OECD Education GPS, Spain – Student performance (PISA 2025).

[1]: https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2025-results-volume-i-country-notes_2d4ff9ea-en/spain_748275c0-en.html PISA 2025 Results (Volume I): Spain.

[2]: https://gpseducation.oecd.org/CountryProfile?plotter=h5&primaryCountry=ESP&topic=PI&treshold=10   Education GPS – Spain – Student performance (PISA 2025).

[3]: https://www.oecd.org/en/about/news/press-releases/2026/09/pisa-2025-students-reading-and-mathematics-performance-declined-sharply-across-the-oecd.html   PISA 2025: Students’ reading and mathematics performance declined sharply across the OECD.

Contenido elaborado parcialmente con herramientas de IA.

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