Perú se consolida como la sexta nacionalidad extranjera con más afiliados a la Seguridad Social española. El dato oficial de agosto registra 140.467 trabajadores peruanos, dentro de un colectivo extranjero que ya supera los 3,55 millones de afiliados. La cifra permite dimensionar el peso de la comunidad peruana en el mercado laboral y el papel que desempeña la población migrante en la economía española.
La presencia de los peruanos en el mercado laboral español continúa creciendo. Los últimos datos oficiales de la Seguridad Social muestran que 140.467 trabajadores de nacionalidad peruana estaban afiliados de media al sistema durante agosto de 2026.
La cifra sitúa a Perú como la sexta nacionalidad extranjera con mayor número de afiliados en España, detrás de Marruecos, Colombia, Rumanía, Venezuela e Italia. Perú supera incluso a China, que registró 137.872 afiliados, una diferencia de 2.595 trabajadores.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa dentro del conjunto del mercado laboral español. En agosto había 3.551.759 afiliados extranjeros de media, equivalentes al 15,9 % del total de cotizantes. La afiliación extranjera aumentó un 15,72 % interanual, frente al crecimiento del 3,1 % registrado por el conjunto del sistema.
Para la comunidad peruana, por tanto, los 140.467 afiliados no representan solamente una cifra estadística. Reflejan el peso que han alcanzado miles de compatriotas que trabajan por cuenta ajena o propia, cotizan al sistema y participan activamente en la economía española.
Perú, entre las principales comunidades laborales extranjeras
Los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones permiten observar una fotografía bastante clara de las principales nacionalidades extranjeras presentes en el mercado laboral español.
Marruecos encabeza la clasificación con 407.350 afiliados, seguido de Colombia con 368.901 y Rumanía con 336.681. A continuación aparecen Venezuela, con 248.550; Italia, con 222.158; y Perú, con 140.467. Después se encuentran China, con 137.872, y Ucrania, con 84.564. La posición de Perú resulta relevante por varias razones.
En primer lugar, sitúa a la comunidad peruana entre los colectivos extranjeros con mayor presencia laboral en España. En segundo lugar, confirma que la inmigración peruana no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la llegada de nuevos ciudadanos: existe una comunidad consolidada que lleva años incorporándose al mercado de trabajo, creando familias, emprendiendo y construyendo proyectos de vida en el país.
Además, la cercanía entre las cifras de Perú y China permite dimensionar mejor el dato. Los 140.467 afiliados peruanos representan alrededor del 4 % del total de afiliados extranjeros registrados en agosto.
No significa que todos los peruanos que viven en España estén trabajando ni que todos los afiliados tengan la misma situación laboral. La estadística mide afiliación a la Seguridad Social y no equivale al número total de residentes de nacionalidad peruana.
¿Qué significa realmente estar afiliado a la Seguridad Social?
En el lenguaje cotidiano, muchas veces se utiliza la expresión «cotizar» para referirse a cualquier persona que está trabajando con un contrato formal. Aunque están estrechamente relacionadas, conviene explicar la diferencia.
La afiliación es la incorporación de una persona al sistema de la Seguridad Social cuando existe una relación laboral o se cumplen las condiciones previstas por la normativa. El alta identifica la situación laboral concreta y permite que se realicen las correspondientes cotizaciones.
La Seguridad Social protege determinadas situaciones mediante un conjunto de prestaciones que incluyen, entre otras, incapacidad temporal, nacimiento y cuidado de menor, incapacidad permanente, jubilación y protección por desempleo, siempre que se cumplan los requisitos establecidos en cada caso.
La asistencia sanitaria tiene actualmente un régimen jurídico específico y está vinculada a la condición de asegurado o beneficiario y a la residencia y otros supuestos reconocidos por la legislación sanitaria. Entre las personas que pueden tener derecho se encuentran los trabajadores afiliados y en alta o situación asimilada. Por eso, para un trabajador peruano, cotizar no debe entenderse únicamente como una obligación económica.
Las cotizaciones forman parte del sistema de protección social que puede resultar relevante a lo largo de distintas etapas de la vida: durante un periodo de desempleo, ante una incapacidad, al tener un hijo o cuando llega el momento de la jubilación.
Una comunidad que participa cada vez más en la economía española
La dimensión de la población extranjera en España ha aumentado considerablemente durante los últimos años. El Ministerio de Inclusión señala que desde junio de 2022 el número de trabajadores extranjeros afiliados ha aumentado en más de 1,2 millones. Además, el 50,9 % del empleo creado desde la puesta en marcha de la reforma laboral corresponde a trabajadores extranjeros, según los datos publicados por el Ministerio.
En agosto de 2026, los trabajadores extranjeros representaban el 15,9 % de todos los afiliados. El crecimiento interanual de la afiliación extranjera, del 15,72 %, fue considerablemente superior al 3,1 % registrado por el conjunto del sistema.
La evolución muestra que la población extranjera no es un elemento marginal del mercado laboral español. Forma parte de sectores considerados esenciales, contribuye mediante las cotizaciones sociales y ocupa también puestos de trabajo de elevada cualificación.
El Ministerio destaca, además, el crecimiento de los trabajadores extranjeros por cuenta propia. En agosto había 537.660 autónomos extranjeros, un 10,3 % más que un año antes.
Aunque el comunicado oficial no ofrece en esta publicación un desglose específico de cuántos de esos autónomos son de nacionalidad peruana, el dato general confirma una tendencia que también afecta a las comunidades latinoamericanas: cada vez más extranjeros no solamente trabajan como empleados, sino que desarrollan actividades económicas por cuenta propia.
¿En qué sectores trabajan los extranjeros?
Aquí es necesario introducir una precisión importante. La información difundida por el Ministerio ofrece un desglose sectorial del conjunto de afiliados extranjeros, pero no publica en ese mismo comunicado una tabla que permita saber cuántos de los 140.467 peruanos trabajan específicamente en hostelería, construcción, sanidad, transporte o cada una de las demás actividades.
Por tanto, no sería correcto afirmar que determinado porcentaje de los peruanos pertenece a un sector concreto utilizando los datos generales de población extranjera. Sí podemos conocer, sin embargo, la importancia que tiene la mano de obra extranjera en diferentes ramas de actividad.
En agosto, los trabajadores extranjeros representaban el 33,6 % de los afiliados en hostelería, el 28,1 % en agricultura, el 27 % en construcción, el 20,2 % en actividades administrativas y el 18,5 % en transporte. También alcanzaban un peso especialmente alto en algunos sistemas especiales, como el de empleados de hogar y el agrario.
Esto permite entender el contexto en el que se desarrolla la actividad laboral de la comunidad peruana, aunque sea necesario consultar estadísticas más detalladas para establecer una radiografía exclusiva de sus sectores de empleo.
Una economía cada vez más dependiente del trabajo extranjero
El crecimiento de la afiliación extranjera tiene también una dimensión económica. En algunos sectores, la participación de trabajadores de otros países permite cubrir puestos de trabajo que tienen dificultades para encontrar mano de obra suficiente.
Hostelería, agricultura, construcción, transporte y determinadas actividades administrativas tienen una presencia extranjera especialmente elevada. Esto significa que el debate sobre inmigración en España tiene también una dimensión laboral y económica.
Los trabajadores extranjeros no solamente utilizan servicios públicos o forman hogares en España. También trabajan, cotizan, consumen, pagan impuestos indirectos y contribuyen al funcionamiento de sectores productivos.
Los 140.467 trabajadores peruanos forman parte de ese escenario. Por eso, el dato debería analizarse como un indicador de la consolidación económica de la comunidad peruana.
La regularización también está cambiando el mercado laboral
El dato de agosto adquiere todavía más relevancia por el proceso extraordinario de regularización desarrollado durante 2026. A 31 de agosto, la Seguridad Social registraba 337.917 afiliados extranjeros en alta procedentes del proceso extraordinario de regularización. De ellos, 269.627 —el 79,8 %— estaban encuadrados en el Régimen General y 16.912, el 5 %, eran trabajadores autónomos.
Colombia concentraba el mayor número de afiliaciones procedentes del proceso, con 97.376, seguida de Venezuela, con 66.733. El comunicado oficial no proporciona en este dato concreto una cifra equivalente para Perú.
Esta precisión es importante. Sabemos que Perú representó el 8,8 % de las 1.174.978 solicitudes recibidas durante el proceso extraordinario, pero no debemos transformar ese porcentaje directamente en una cifra de regularizaciones concedidas ni atribuir a los peruanos una parte concreta de las 337.917 altas laborales sin disponer de un desglose oficial por nacionalidad.
La diferencia entre presentar una solicitud, obtener una autorización y aparecer posteriormente afiliado a la Seguridad Social es fundamental.
¿Qué significa el crecimiento del empleo para los peruanos?
Para la comunidad peruana, el crecimiento de la afiliación puede interpretarse desde varias perspectivas. La primera es la estabilidad laboral. Una persona que trabaja y está dada de alta tiene una relación laboral formalizada y genera cotizaciones.
La segunda es la protección social. Las cotizaciones contribuyen al sistema que financia determinadas prestaciones cuando se cumplen los requisitos correspondientes. La tercera es la construcción de derechos futuros. Las cotizaciones acumuladas durante la vida laboral pueden ser determinantes para prestaciones contributivas como la jubilación.
La cuarta es la integración económica. Cuanto mayor es la participación formal de una comunidad en el mercado laboral, mayor es su capacidad para desarrollar proyectos de largo plazo, acceder a productos financieros, alquilar o comprar vivienda y consolidar su vida familiar.
Pero también existen desafíos. Tener una afiliación no significa necesariamente contar con un empleo bien remunerado, una jornada estable o unas condiciones laborales óptimas. La estadística de afiliación no informa por sí sola sobre salarios, horas trabajadas, temporalidad de cada trabajador peruano ni calidad de cada puesto.
Por ello, los 140.467 afiliados deben entenderse como un indicador cuantitativo de presencia laboral, no como una fotografía completa de las condiciones de trabajo.
* Contenido elaborado parcialmente con herramientas de IA.





